{"id":4665,"date":"2018-12-13T13:00:19","date_gmt":"2018-12-13T13:00:19","guid":{"rendered":"https:\/\/proximoferry.brikkelt.nl\/blog\/?p=4665"},"modified":"2018-11-19T15:21:58","modified_gmt":"2018-11-19T15:21:58","slug":"joan-torres-mirando-las-olas-con-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/proximoferry.brikkelt.nl\/blog\/2018\/12\/13\/joan-torres-mirando-las-olas-con-amor\/","title":{"rendered":"JOAN TORRES. MIRANDO LAS OLAS CON AMOR"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reci\u00e9n jubilado, el Capit\u00e1n rememora casi cuatro d\u00e9cadas de trabajo en el mar.<\/strong><\/p>\n<p><strong>De peque\u00f1o paseaba por el muelle y se empapaba del olor a mar que hac\u00eda el pailebote de su padre.<\/strong><\/p>\n<p><em>Texto: Josep Rubio | Fotograf\u00eda: Joan Torres<\/em><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de 38 a\u00f1os embarcado y dedicado a su pasi\u00f3n, Joan Torres Mayans (Barcelona, 1959) abraza con ganas la retirada de la navegaci\u00f3n profesional y la estancia permanente en tierra firme, junto a los suyos. Mucho antes de navegar por las aguas de medio mundo, este Capit\u00e1n de la Marina Mercante sol\u00eda pasear de la mano de su padre, Xomeu des Cal\u00f3, por el puerto de Barcelona, ciudad donde vivi\u00f3 hasta los 7 a\u00f1os. Hoy recuerda aquella mano fuerte y \u00e1spera, rematada con un tatuaje mal hecho, como los que antes luc\u00edan los marineros, de un ancla. El peque\u00f1o Joan caminaba por los ajetreados muelles hasta llegar donde estaba amarrado el barco que su padre pilotaba, el pailebote de tres palos &#8216;Berta Costa&#8217;. Fue el \u00faltimo construido en los astilleros de Ibiza y en su cubierta, aquel ni\u00f1o, hijo y nieto de marineros, se reconfortaba con el aroma de la madera y los cabos h\u00famedos.<\/p>\n<p>La emoci\u00f3n de contemplar el mar y el ansia por navegar sus horizontes lo har\u00edan devorar p\u00e1ginas de Verne, London y Stevenson, hasta que en 1977 ingres\u00f3 en la Facultat de N\u00e0utica de Barcelona. Tres a\u00f1os m\u00e1s tarde vivir\u00eda el esperado primer embarque, con destino a la ciudad egipcia de Alejandr\u00eda. Como alumno y despu\u00e9s como oficial, durante los 80 empez\u00f3 a navegar a bordo de grandes buques de carga con los que fue superando las metas por las que late todo coraz\u00f3n marinero: primer viaje a Am\u00e9rica, cruzar el ecuador, conocer \u00c1frica y el Caribe &#8230; eran otros tiempos, cuando se navegaba con m\u00ednima tecnolog\u00eda, el radar s\u00f3lo se empleaba en situaciones de niebla y los conocimientos astron\u00f3micos eran imprescindibles para trazar el rumbo. De hecho, Joan se\u00f1ala que a pesar de que hoy muchos barcos ya no disponen de herramientas que no sean digitales, ser\u00e1 por algo que la marina de guerra m\u00e1s poderosa del planeta, la de Estados Unidos, no ha renunciado a disponer de los recursos anal\u00f3gicos para la navegaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Eran a\u00f1os en los que se suced\u00edan los meses a bordo sin volver a casa, internet a\u00fan no hab\u00eda irrumpido en el mundo de las comunicaciones y \u00e9stas eran muy escasas. Escuchar los resultados de su amado Bar\u00e7a por Radio Exterior de Espa\u00f1a era ya todo un v\u00ednculo que le recordaba algo parecido al calor de casa. Cuando en agosto volv\u00eda, los amigos quedaban estupefactos cuando Joan preguntaba c\u00f3mo hab\u00edan pasado la Navidad. \u00c9l experimentaba la secular desconexi\u00f3n de la vida del marinero, err\u00e1tica existencia marcada por los destinos que deciden los armadores y condicionada por la meteorolog\u00eda, la responsabilidad de a bordo y la convivencia constante con la tripulaci\u00f3n. Y tambi\u00e9n momentos que quedan para siempre, guardias de noche con buen tiempo, cielo fulgente de estrellas, caf\u00e9 caliente en mano, Pink Floyd en el altavoz y la proa 200 metros por delante rompiendo el Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Pero el tiempo no siempre acompa\u00f1a, y Joan reconoce que despu\u00e9s de d\u00edas sin que pare la tormenta, durmiendo con el chaleco salvavidas bajo el colch\u00f3n para que la cama calzara el cuerpo contra la pared y no cayera al suelo, esperando una mejora en las previsiones que nunca llega, es f\u00e1cil enervarse y que la relaci\u00f3n con la tripulaci\u00f3n se acabe resinti\u00e9ndose. Adem\u00e1s del tiempo afable, indica Joan, contar con un buen cocinero, ayuda a fomentar el buen ambiente a bordo y tambi\u00e9n es parte esencial del trabajo de capit\u00e1n escoger bien cuando hay que ser m\u00e1s sociable o m\u00e1s autoritario. Por ejemplo, en caso de un naufragio, hay que ser en un primer momento autoritario y decidido, y ya en una segunda fase, a bordo del bote salvavidas, conviene ser m\u00e1s sociable no sea que, con tanta autoridad, los marineros concluyan que sobres al bote.<\/p>\n<p>Juan no ha perdido nunca un barco, pero cerca s\u00ed que ha estado. Un amanecer de 1994, navegando con el &#8216;Volc\u00e1n de Tinache&#8217; entre Vilanova y Ibiza, \u00e9l estaba en el puente en plena guardia cuando de repente, saltaron todas las alarmas, se apagaron las luces y contempl\u00f3 una potente llamarada que emerg\u00eda de la proa. El violento incendio afect\u00f3 a la sala de m\u00e1quinas, pero cerrando los compartimentos se pudo evitar que el fuego llegara a la carga y finalmente fue controlado. Quedaron sin motor, a la deriva, y al cabo de 12 horas un remolcador los transport\u00f3 hasta Barcelona. Aunque recuerda al jefe de m\u00e1quinas que subi\u00f3 al puente, con el pelo asado, te\u00f1ido de negro y haciendo una solemne promesa que incumplir\u00eda: \u00abMira Joan, de esta, dejo de navegar\u00bb.<\/p>\n<p>Esta experiencia le hizo rememorar la noche del 30 de diciembre de 1985, cuando volviendo de Togo hacia Huelva, recibi\u00f3 el aviso de emergencia del &#8216;African&#8217;, un carguero filipino de 120 metros de eslora y 5.000 toneladas. En el norte de Canarias, Joan contempl\u00f3 como la proa del buque se clavaba en el mar, los tripulantes lo evacuaban a toda prisa y, pocos minutos despu\u00e9s, se escoraba y desaparec\u00eda succionado por las negras aguas. En cuesti\u00f3n de instantes, emergieron todo tipo de objetos flotantes, vestigios desmembrados del barco, ya en ca\u00edda libre hacia el lecho marino donde a\u00fan descansa. Unas cuatro horas tardaron en localizar a la tripulaci\u00f3n, que se hab\u00eda dispersado por los alrededores a bordo de dos botes y que finalmente fue rescatada al completo. De aquella noche conserva el chaleco salvavidas que el capit\u00e1n filipino le regal\u00f3.<\/p>\n<p>A mediados de los 90 volvi\u00f3 a casa y ejerci\u00f3 de capit\u00e1n del ferry &#8216;Ibiza&#8217; de Umafisa, un barco que revolucionar\u00eda el transporte de carga y veh\u00edculos en las Pitiusas, que hasta entonces se hab\u00eda hecho con la barca de madera &#8216;Joven Dolores&#8217; . En 1995 fich\u00f3 por Trasmapi, naviera donde ha trabajado hasta su jubilaci\u00f3n, 23 a\u00f1os m\u00e1s tarde, y con la que ha navegado miles de veces entre Formentera e Ibiza, una ruta en la que el peor enemigo es la rutina, asegura.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de tantas millas navegadas en el otro lado de mundo, para \u00e9l, poder volver a casa cada d\u00eda, conversar con la pareja, ver a sus dos hijos, aunque sea de noche, cuando ya duermen, o de madrugada, cuando todav\u00eda no se han despertado, no tiene precio.<\/p>\n<p>Ahora Joan vive junto al mollet de es Cal\u00f3 de Sant Agust\u00ed, en la casa m\u00e1s antigua del pueblo, a poca distancia de donde se perdi\u00f3 su abuelo el 27 de enero de 1917. Ese d\u00eda Joan des Cal\u00f3 sali\u00f3 a pescar a bordo de su lla\u00fct, el &#8216;Virgen del Pilar,&#8217; acompa\u00f1ado de un familiar, Pep Barber. Entre la punta de la Fernanda y Sa Cala, los sorprendi\u00f3 un tornado que hizo volcar la embarcaci\u00f3n. Se pudieron recuperar los cuerpos, que siguiendo una antigua costumbre marinera, recibieron sepultura en la costa.<\/p>\n<p>Hoy contempla estas olas que \u00e9l y los de su estirpe tantas veces han surcado, a veces con el coraz\u00f3n encogido. \u00c9l ha aprendido que no se tiene que rechazar el miedo. El miedo evita que seas temerario, afirma, porque la mar no es traicionera pero s\u00ed implacable. Los d\u00edas en que el mar estalla contra los varaderos, puede recordar los a\u00f1os en que navegaba por la costa atl\u00e1ntica de los Estados Unidos, atormentado por tempestades que duraban una semana, cuando parec\u00eda que el mar engullir\u00eda el barco en cada andanada y \u00e9l, desde el puente, se aferraba a las palabras que su padre le hab\u00eda ense\u00f1ado: \u00abTienes que mirar las olas con amor\u00bb.<\/p>\n<p>________________________________________________________<\/p>\n<p><strong>PUBLICIDAD<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.proximoferry.com\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-4240 size-medium aligncenter\" src=\"https:\/\/proximoferry.brikkelt.nl\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/PUBLICITAT-PEU-DE-POST-300x113.jpg\" alt=\"www.proximoferry.com\" width=\"300\" height=\"113\" srcset=\"https:\/\/proximoferry.brikkelt.nl\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/PUBLICITAT-PEU-DE-POST-300x113.jpg 300w, https:\/\/proximoferry.brikkelt.nl\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/PUBLICITAT-PEU-DE-POST-768x290.jpg 768w, https:\/\/proximoferry.brikkelt.nl\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/PUBLICITAT-PEU-DE-POST-1024x386.jpg 1024w, https:\/\/proximoferry.brikkelt.nl\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/PUBLICITAT-PEU-DE-POST-150x57.jpg 150w, https:\/\/proximoferry.brikkelt.nl\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/PUBLICITAT-PEU-DE-POST-706x266.jpg 706w, https:\/\/proximoferry.brikkelt.nl\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/PUBLICITAT-PEU-DE-POST-1200x453.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00bfPensando en el pr\u00f3ximo viaje?<br \/>\nEntra\u00a0en\u00a0<a href=\"http:\/\/www.proximoferry.com\"><b>www.proximoferry.com<\/b><\/a>\u00a0y compra\u00a0tu<br \/>\nbillete\u00a0de ferry para moverte\u00a0entre\u00a0Ibiza y Formentera.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reci\u00e9n jubilado, el Capit\u00e1n rememora casi cuatro d\u00e9cadas de trabajo en el mar. 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