{"id":4501,"date":"2018-08-02T13:00:20","date_gmt":"2018-08-02T13:00:20","guid":{"rendered":"https:\/\/proximoferry.brikkelt.nl\/blog\/?p=4501"},"modified":"2018-07-17T15:44:45","modified_gmt":"2018-07-17T15:44:45","slug":"virotant-en-los-acantilados-de-la-mola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/proximoferry.brikkelt.nl\/blog\/2018\/08\/02\/virotant-en-los-acantilados-de-la-mola\/","title":{"rendered":"&#8216;VIROTANT&#8217; EN LOS ACANTILADOS DE LA MOLA"},"content":{"rendered":"<p><strong>Capturar virots era una pr\u00e1ctica que requer\u00eda muchas habilidades: agilidad, buena vista, dentadura fuerte y una gran dosis de atrevimiento.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Agarrado a las rocas, Pere esperaba al borde de la gruta donde estaba el nido, para poder sentir en la piel el aleteo del ave que estaba a punto de capturar.<\/strong><\/p>\n<p><em>Texto: Josep Rubio | Fotograf\u00eda: Pr\u00f3ximo Ferry<\/em><\/p>\n<p>A\u00fan queda en la memoria de muchos formenterenses, especialmente de los habitantes de la Mola, la antigua costumbre de <em>virotar<\/em>. Cazar virots (<em>Puffinus mauretanicus<\/em>) fue una pr\u00e1ctica extendida hasta finales del siglo XX y que ha quedado completamente en desuso, porque hoy en d\u00eda esta ave marina es la m\u00e1s amenazada de Europa por las capturas accidentales con artes de pesca, la contaminaci\u00f3n del mar y la depredaci\u00f3n de los gatos, por lo que ha sido protegida.<\/p>\n<p>La pardela balear recibe en las Pitiusas esta singular denominaci\u00f3n probablemente porque su vuelo, r\u00e1pido y en l\u00ednea recta, evoca la trayectoria de los <em>virots<\/em>, los proyectiles que se disparaban con ballesta. Asimismo, la especie es tan propia de la Mola que incluso sus habitantes son popularmente conocidos por el gentilicio de \u00ab<em>virots<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>Para ir a cazar <em>virots<\/em> era imprescindible caminar por las pe\u00f1as, porque es en las cuevas y grietas de los acantilados donde esta especie nidifica. Se trataba de una pr\u00e1ctica que requer\u00eda muchas habilidades: agilidad, buena vista, dentadura fuerte y una gran dosis de atrevimiento.<\/p>\n<p>Por este motivo eran especialmente los hombres j\u00f3venes quienes iban a <em>virotar<\/em>, a veces incluso con cierto esp\u00edritu competitivo, como si se tratara de un desaf\u00edo para ver qui\u00e9n consegu\u00eda capturar m\u00e1s ejemplares.<\/p>\n<p>Este sin embargo, no era el caso de Pere Mayans Torres, Pere de Can Toni de Pere, quien, a los 78 a\u00f1os recuerda, desde la barra de la Casa del Poble de la Mola, que cuando contaba con una veintena de &#8216;a\u00f1os iba a <em>virotar<\/em> por los acantilados cercanos a su casa, en la venda des Monestir.<\/p>\n<p>El precipicio ronda los 100 metros de altura y por \u00e9l descend\u00eda, durante la puesta de sol, el joven Pere, calzado con unas alpargatas bien abrochadas y equipado con una tea, una madera resinosa de pino que quema con facilidad, por si ten\u00eda que alumbrar y orientarse en la oscuridad.<\/p>\n<p>La buena \u00e9poca para ir a <em>virotar<\/em> era entre los meses de enero y marzo, cuando las aves ya han terminado su migraci\u00f3n anual, que las puede llevar m\u00e1s all\u00e1 del canal de la Mancha, y vuelven para criar a las pe\u00f1as de la Mola (o de islotes como s&#8217;Espardell). Aunque recuerda que despu\u00e9s de la festividad de San Pedro (29 de junio) hab\u00eda ido en alguna ocasi\u00f3n a buscar cr\u00edas, no era un hecho habitual. Adem\u00e1s, los adultos que incubaban el \u00fanico huevo de la a\u00f1ada por pareja, eran magros y su carne era poco agradecida.<\/p>\n<p>Antes de hacer la partida de butifarra del s\u00e1bado por la tarde, Pere se presta a rememorar como trepaba por el precipicio, aprovechando las \u00faltimas luces del d\u00eda, para buscar los nidos, aunque vac\u00edos, que ya conoc\u00eda y tambi\u00e9n descubrir otros nuevos, detect\u00e1ndolos s\u00f3lo por el olor que emit\u00edan.<\/p>\n<p>En las grutas m\u00e1s amplias, que permit\u00edan penetrar, sol\u00eda obstruir con piedras las peque\u00f1as cavidades donde los virots buscaban protecci\u00f3n para hacer el nido (\u00fanicamente un peque\u00f1o agujero rascado en tierra). Despu\u00e9s sal\u00eda para seguir la progresi\u00f3n por la pendiente, de manera que cuando oscurec\u00eda y la pardela balear intentaba acceder al nido sin \u00e9xito, no pod\u00eda m\u00e1s que reponer en un rinc\u00f3n desprotegido de la cueva, convirti\u00e9ndose en una presa f\u00e1cil cuando volviera el cazador . Asimismo una vez obtenida la captura deb\u00eda tener mucho cuidado de desbloquear el acceso al nido, para que fuera aprovechado por otro ejemplar. Las heridas por picotejades eran comunes, evoca Pere, quien explica que agarraba el animal por el pico y por el cuello y le quitaba la vida de un decidido bocado en el cr\u00e1neo.<\/p>\n<p>Como caminar por el precipicio requer\u00eda de todos los sentidos y poca carga, \u00e9l no llevaba ni siquiera un saco para guardar las presas y prefer\u00eda llevarlas puestas: entrelazando las alas entre s\u00ed y pasando el brazo por medio. Recuerda que una vez caz\u00f3 18, y con dos amigos m\u00e1s, navegando hasta los acantilados de s&#8217;Espardell, en una sola jornada consiguieron 60.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n pod\u00eda capturarlos yendo de d\u00eda a los nidos con una entrada m\u00e1s peque\u00f1a. En la boca de la cavidad instalaba una baga de esparto ligada a una piedra y cuando el <em>virot<\/em> ten\u00eda que entrar, quedaba atrapado hasta el d\u00eda siguiente, cuando el cazador volv\u00eda para cobrarse la presa.<\/p>\n<p>Otro m\u00e9todo de <em>virotar<\/em> era \u00ab<em>a parar<\/em>\u00ab, cuando se aprovechaban las \u00faltimas luces para llegar al acceso de la cueva y esperar a que oscureciera. Antes de que saliera la luna, durante la m\u00e1s absoluta oscuridad, es cuando los <em>virots<\/em> vuelven al nido sirvi\u00e9ndose de una orientaci\u00f3n que destacan todos aquellos que han \u00eddo a \u00abvirotar\u00bb. El ave suele hacer un vuelo sobre la gruta y en una segunda volada se tira de lleno, acertando en el agujero a la primera, explica Pere, que esperaba agarrado a las rocas, al borde de la boca del nido, justo para notar en la piel el aleteo del animal que estaba a punto de capturar.<\/p>\n<p>Algunos que iban a <em>virotar<\/em> hac\u00edan trekking por el precipicio con una cuerda, que ten\u00eda que ser de esparto y bien gruesa para poderse agarrar con seguridad, pero Pere dice que se serv\u00eda principalmente de manos y pies, y s\u00f3lo hab\u00eda instalado alguna cuerda para superar pasos dif\u00edciles. Como es obvio, la pr\u00e1ctica era muy peligrosa y los accidentes, que a\u00fan hoy se recuerdan con tristeza en la Mola, pod\u00edan tener consecuencias fatales.<\/p>\n<p>Cincuenta a\u00f1os m\u00e1s tarde, Pere rememora una noche en la que despu\u00e9s de permanecer largamente en una cueva, el roc\u00edo hab\u00eda humedecido la roca del exterior, por lo que era extremadamente f\u00e1cil resbalar, sobre todo si las alpargatas se hab\u00edan ensuciado con la tierra de\u00a0la gruta. En aquella ocasi\u00f3n, dice el septuagenario, estuvo pensando en padsar la noche en la cueva, provocando un susto de muerte a su madre, que le esperaba en casa, o arriesgarse a escalar hasta la cima. Decidi\u00f3 limpiarse las alpargatas, secarse bien las manos y con ritmo pausado y sangre fr\u00eda, finalmente volver a casa.<\/p>\n<p>En la Formentera pretur\u00edstica de la juventud de Pere, los <em>virots<\/em> constitu\u00edan, junto con las tortugas, una de las pocas fuentes de prote\u00edna animal de las que uno se pod\u00eda alimentar. Recuerda que su familia vend\u00eda los pollos que criaba para conseguir dinero\u00a0con los que comprar bienes de primera necesidad, como aceite o arroz. Con suerte, el d\u00eda de su cumplea\u00f1os le permit\u00edan comer un huevo. Incluso los <em>virots<\/em> los vend\u00eda en muchas ocasiones, a un duro el ejemplar.<\/p>\n<p>Pere no habla con especial a\u00f1oranza del sabor de la pardela balear, m\u00e1s bien lo contrario. En la memoria guarda el color azul de la carne del ave, por la gran cantidad de conductos sangu\u00edneos que presentaba. Primero ten\u00eda que despellejarse para quitarle la grasa y, por matarle el fuerte sabor, se ten\u00eda que concer durante unas tres horas para luego, junto con patatas, guisantes y una picada de \u00f1ora y almendras, a\u00f1adirlo a un sofrito de ajo, cebolla, tomate y pimiento. Para una persona con hambre, un virot era suficiente comida.<\/p>\n<p>________________________________________________________<\/p>\n<p><strong>PUBLICIDAD<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.proximoferry.com\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-4240 size-medium aligncenter\" src=\"https:\/\/proximoferry.brikkelt.nl\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/PUBLICITAT-PEU-DE-POST-300x113.jpg\" alt=\"www.proximoferry.com\" width=\"300\" height=\"113\" srcset=\"https:\/\/proximoferry.brikkelt.nl\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/PUBLICITAT-PEU-DE-POST-300x113.jpg 300w, https:\/\/proximoferry.brikkelt.nl\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/PUBLICITAT-PEU-DE-POST-768x290.jpg 768w, https:\/\/proximoferry.brikkelt.nl\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/PUBLICITAT-PEU-DE-POST-1024x386.jpg 1024w, https:\/\/proximoferry.brikkelt.nl\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/PUBLICITAT-PEU-DE-POST-150x57.jpg 150w, https:\/\/proximoferry.brikkelt.nl\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/PUBLICITAT-PEU-DE-POST-706x266.jpg 706w, https:\/\/proximoferry.brikkelt.nl\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/PUBLICITAT-PEU-DE-POST-1200x453.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00bfPensando en el pr\u00f3ximo viaje?<br \/>\nEntra\u00a0en\u00a0<a href=\"http:\/\/www.proximoferry.com\"><b>www.proximoferry.com<\/b><\/a>\u00a0y compra\u00a0tu<br \/>\nbillete\u00a0de ferry para moverte\u00a0entre\u00a0Ibiza y Formentera.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Capturar virots era una pr\u00e1ctica que requer\u00eda muchas habilidades: agilidad, buena vista, dentadura fuerte y una gran dosis de atrevimiento. 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